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EL TIEMPO PASCUAL

El Tiempo Pascual

 

 El tiempo pascual o tiempo de Pascua es un periodo del año litúrgico, que abarca los cuarenta días entre el domingo de Pascua de la Resurrección de Jesús y  el domingo de Pentecostés, aunque inicia el Jueves Santo al atardecer después haber concluido el ciclo cuaresmal.

 El color litúrgico de estos días es el blanco, que simboliza luz, gozo, pureza y gracia.

 El calendario judío originariamente era lunar, por eso, la fiesta de la Pascua cristiana se celebra el domingo inmediatamente posterior al primer plenilunio después del 21 de marzo, que corresponde al equinoccio de primavera, esto sucede entre 22 de marzo y 25 de abril.

 Durante este tiempo de especial alegría y festividad las lecturas de la Misa son especiales y en vez del Angelus se reza la oración de Regina Caeli. En él se celebra también el día de la Ascensión, que conmemora la ascensión de Jesucristo al cielo en presencia de sus discípulos tras anunciarles que les enviaría el Espíritu Santo, que es precisamente lo que se celebra el día de Pentecostés.

 El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año. Es la Pascua, paso, de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu que Cristo le dio el día del primer Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico.

 La liturgia insiste mucho en el carácter unitario de las siete semanas que abarca. La primera semana es la "octava de Pascua', en la que ya por tradición los bautizados en la Vigilia Pascual, eran introducidos a una más profunda sintonía con el Misterio de Cristo que la liturgia celebra. La "octava de Pascua" termina con el domingo de la octava, llamado "in albis", porque ese día los recién bautizados deponían en otros tiempos los vestidos blancos recibidos el día de su Bautismo.

 

 Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa intención. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva Iglesia, mientras que la segunda  cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.