Redes Sociales

Buscar

User Login

Plan pastoral 2015-2016

 

 

Dichosos los misericordiosos

 

 

 El Papa Francisco ha convocado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia del 8 de diciembre de 2015 a 20 de noviembre de 2016.

 Lo convoca en un momento de gracia y renovación espiritual para toda la Iglesia y para hacer eficaz el testimonio de la misericordia de Dios para todos los hombres.

 Con dicho motivo, el Papa ha publicado la bula Misericordiae vultus, el rostro de loa misericordia y en ella expone unas reflexiones y señala unos objetivos y tareas para llevarla a cabo en la pastoral de las diócesis y comunidades parroquiales que podemos resumir:

 

       - Dios: un padre misericordioso.

       - Jesucristo: el rostro misericordioso del Padre.

       - Iglesia: sacramento de la misericordia de Dios.

       - Nosotros: testigos de la misericordia de Dios.

       - María, madre de misericordia.

 

Como sugerencias, nuestra archidiócesis propone:

 

      - Una peregrinación que será estímulo para la conversión.

    - La indulgencia plenaria, favoreciendo la posibilidad de realizar adecuadamente las condiciones necesarias para alcanzarla.

       - La conversión, invitando a todos a experimentar la misericordia de Dios.

       - Sacramento de la reconciliación, pues al recibirlo experimentamos en nuestra propia carne la grandeza de la misericordia y es fuente de verdadera paz interior.

       - Anuncio y predicación. La Cuaresma.

       - Encuentros con el Señor: momentos de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida.

       - Misiones populares: acercarse con espíritu de misericordia a los que se han alejado de la fe y de la Iglesia invitándoles a un encuentro con el Señor.

       - Práctica de la misericordia.

       - El sínodo diocesano como momento de renovación y misericordia.

 

 

ORACIÓN PARA EL JUBILEO DE LA MISERICORDIA

 

Señor Jesucristo,

 

tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,

y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.

Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y

a Mateo de la esclavitud del dinero;

a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura;

hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:

¡Si conocieras el don de Dios! Tú eres el rostro visible del Padre invisible,

del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:

haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y

glorioso. Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad

para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:

haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción

para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor

y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres

proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,

a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Amén.