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LA INMACULADA CONCEPCIÓN

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  La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que, por una gracia especial de Dios, ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.
  El dogma no niega que ella fue salvada por Jesús. En
María las gracias de Cristo se aplicaron ya desde el momento de su concepción. El hecho de que Jesús no hubiese aún nacido no presenta obstáculo pues las gracias de Jesús no tienen barreras de tiempo y se aplicaron anticipadamente en su Madre. Para Dios nada es imposible.
  El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

 No debe confundirse este dogma con la doctrina de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del parto.

 Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser Madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la Madre de Jesús, que es también Dios. La doctrina reafirma, con la expresión llena de gracia contenida en el saludo del arcángel Gabriel y recogida en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

 En el XI Concilio de Toledo el rey visigodo Wamba ya era titulado Defensor de la Purísima Concepción de María, abriendo una línea de fieles devotos entre los reyes hispanos. Monarcas como Fernando III el Santo, Jaime I el Conquistador, Jaime II de Aragón, ​ el emperador Carlos I o su hijo Felipe II fueron fieles devotos de la Inmaculada y portaron su estandarte en sus campañas militares.

 El rey Carlos III, muy afecto a esta advocación Mariana, creó una orden en su nombre, la Orden de Carlos III, y la declaró Patrona de sus estados.

 España celebra a la Inmaculada como Patrona y Protectora desde 1644, ​ y el 8 de diciembre es fiesta de carácter nacional.​ Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul. Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.

 Es Patrona del Arma de Infantería del ejército español desde el año 1892 por Real Orden de la Reina doña María Cristina.