REFLEXIONES ACERCA DE LA ENSEÑANZA RELIGIOSA
Reflexiones acerca de la Enseñanza Religiosa
Reflexiones acerca de la Enseñanza Religiosa
La labor social de la Iglesia Católica
24 de Mayo de 2026
Domingo de Pentecostés - A
San Juan (20,19-23)
EVANGELIO
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
REFLEXIÓN
En el Evangelio de la solemnidad de Pentecostés aparecen los dos principales frutos de la Pascua y dones del Espíritu: la paz, paz a vosotros, y la alegría, se llenaron de alegría. Para santo Tomás de Aquino, ambas son las principales cualidades que acompañan a la virtud teologal del amor, por lo que provienen de Dios como un regalo generoso de su misteriosa presencia, y que, a su vez, se nos dan como tarea y compromiso de vida cristiana. El Espíritu Santo es al amor de Dios derramado en nuestros corazones y actuando en nosotros. La paz y la alegría son los principales efectos del Espíritu de Amor en la vida y el corazón del cristiano.
Paz con vosotros: la paz como don y misión. Paz a vosotros son las primeras palabras de Jesús Resucitado a la comunidad de discípulos. Las que hoy también nos dirige en medio de guerras, enfrentamientos, polarización y violencia, que anida en el corazón humano, pero que las nuevas tecnologías, armamentística y de la comunicación, han extendido y multiplicado.
La paz es fruto de la Pascua y don del Espíritu, porque viene de Dios. De hecho, la paz es uno de sus principales atributos. Nace de la comunión con Dios y está sostenida por el Espíritu. A quienes trabajan por la paz se les llama hijos e hijas de Dios, porque la paz nos emparenta con Dios mismo, nos hace parecernos a Él, es huella inconfundible de su presencia y señal inequívoca de sus discípulos, que oran y trabajan por la paz.
17 de Mayo de 2026
7º. Domingo de Pascua - A
San Juan (3,16-18)
EVANGELIO
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
REFLEXIÓN
El evangelio de este domingo es la conclusión de la interesante conversación de Jesús con Nicodemo. En la noche, es decir, en medio de la oscuridad, pero en un contexto de serena intimidad, Nicodemo ha ido a encontrarse con Jesús para escudriñar su misterio. En una conversación intensa y profunda Jesús le ha desvelado la necesidad de nacer de nuevo para acoger su don y entender su misterio.
Todo se revela al final de la conversación con esas preciosas palabras de Jesús que refiere el evangelio de hoy. Jesús es el Hijo de Dios, enviado por Él al mundo para salvarlo, porque Dios nos ama: tanto amó Dios al mundo. Del corazón de Dios brota un designio de salvación no de condenación. Jesucristo es la revelación del Dios verdadero y de su amor extremado por el mundo y la humanidad. El Dios Uno y Trino es un Dios salvador.
Homilias: Dominicos. org
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